Silvestre de Balboa Troya Quesada (Las Palmas de Gran Canaria, 1563-Santa María del Puerto del Príncipe, Cuba, ca. 1644) fue uno de los primeros literatos canarios. Coetáneo de otras figuras de la literatura del Archipiélago surgidas durante el Siglo de Oro español, como Bartolomé Cairasco de Figueroa (Las Palmas de Gran Canaria, 1538-1610) o Antonio de Viana (La Laguna, Tenerife, 1578 – ¿1650?), tal vez Balboa sea el menos célebre de los tres, posiblemente por el hecho de haberse trasladado definitivamente a Cuba cuando frisaba los treinta años. Fue allí donde escribió su única obra conocida: el poema épico Espejo de Paciencia, texto considerado fundador de la literatura cubana y en el que se pone de manifiesto una específica visión insular forjada bajo claras influencias canarias.
Silvestre de Balboa nació a mediados de 1563 en la floreciente ciudad de Las Palmas. Era hijo de Rodrigo de Balboa, comerciante natural de Baeza, y de Úrsula de Troya, isleña de nacimiento. Tuvo ocho hermanos y su infancia, adolescencia y juventud se desarrollaron en el ambiente de una ciudad próspera y abierta a un activo tráfico atlántico del que participaba su familia. Desde muy pronto el joven Silvestre se dedicó a ir y venir a las Indias, de manera especial al Caribe, donde distribuía producciones canarias a la vez que intermediaba e importaba artículos americanos.
La formación intelectual que pudo recibir Balboa en Las Palmas fue esmerada, como correspondía a una familia de un próspero mercader y escribano, como lo era su padre. Dado el ambiente cultural de la ciudad en aquellos años, probablemente el joven Silvestre tuvo posibilidades de acceder a libros importados (no siempre bajo vigilancia inquisitorial) en navíos que recalaban en la bahía de Las Isletas. Textos religiosos, jurídicos, comerciales, históricos, de caballería y dramas amorosos. Muchos de ellos escritos en distintos idiomas e imbuidos en la cultura renacentista del momento, cultura fomentada y celebrada aquí en las frecuentes tertulias del jardín de la casa de Bartolomé Cairasco de Figueroa; aquel Apolo Délfico de Las Palmas, donde además del anfitrión, personalidades de la talla del propio Silvestre de Balboa, de Antonio de Viana, del ingeniero Leonardo Torriani, de Alonso de Espinosa o de Abréu Galindo, exponían sus argumentos, ideas e inquietudes intelectuales.
De la vida de Balboa en Las Palmas se conoce muy poco. Posiblemente en su ciudad natal escribiera algunas obras hoy perdidas. Nuestro personaje se instaló en Cuba definitivamente en la última década del siglo XVI. Se estableció como escribano en la localidad de Santa María de Puerto Príncipe, actual ciudad de Camagüey, donde contrajo matrimonio con Catalina de la Coba, hija de un canario y una cubana. Allí Balboa encontró un ambiente muy parecido al de su tierra natal: una sociedad mestiza que comenzaba a arraigar en un territorio en pleno proceso de colonización. Un lugar estratégico en las rutas transatlánticas donde el comercio, el contrabando y la piratería, eran aspectos bien conocidos por nuestro personaje de su vida en Las Palmas.
Aproximadamente una década después de su llegada a Cuba, Balboa escribió la única obra por la que se le conoce: Espejo de Paciencia. El texto, finalizado en 1608, es un poema épico escrito en octavas reales que narra un hecho verídico: el rapto, cuatro años antes, del obispo Juan de las Cabezas Altamirano a manos del corsario francés Gilberto Girón en el puerto cubano de Manzanillo, su posterior rescate por parte de los habitantes de la villa, y la muerte del corsario a manos del esclavo Salvador Golomón. El autor sigue el modelo épico renacentista que muy posiblemente había practicado ya en Canarias, con claras influencias de Virgilio, Tasso, Ariosto y Horacio. El texto proporciona una visión directa de la naturaleza cubana con una interesante mezcla de aventuras y suspense, todo trufado de mitología clásica, pasajes bíblicos y mundo indígena.
La impronta canaria en el poema es explícita. Ya en los sonetos preliminares escritos por seis eruditos locales -al parecer, al igual que en Las Palmas, debió de existir allí un modesto núcleo literario- tenemos laudatorias a Balboa (“Tan alto vuelas, pájaro Canario…”), o a sus islas de procedencia (“Las siete fortunadas islas bellas-donde Marte y Amor tiene asiento…”), o cuando otros de los prologuistas, Antonio Hernández el Viejo, natural de Canaria, alude en su soneto introductorio a los exuberantes montes de Doramas del norte grancanario. En la propia obra, Balboa, en la octava 24 de su primer canto, recuerda el ganado, los pastores y la orografía de su tierra natal. Además, continuamente se traslucen algunas que otras claves insulares y descripciones de una naturaleza distinta a la que habitualmente aparecía en libros europeos: el silencio marino de cualquier tarde rota por la conmoción de un repentino ataque pirático, e incluso, el respeto y pleitesía ante la llegada de un nuevo obispo desde la metrópoli, aspectos todos que Balboa ya había experimentado en su tierra natal.
El texto de Espejo de Paciencia sobrevivió al fuego que asoló la villa de Puerto del Príncipe en 1616. Luego se le perdió la pista hasta 1836, cuando el manuscrito fue hallado en pésimo estado en los archivos de la Sociedad Patriótica de La Habana. Desde entonces, se le considera la primera obra literaria escrita en Cuba.
La fecha de muerte de Silvestre de Balboa no está del todo clara. Algunos autores la sitúan en 1649, aunque lo más probable es que haya ocurrido en 1644, año en el que su mujer otorgó testamento cuando ya su marido había fallecido.
La figura de Balboa estuvo olvidada en Canarias durante mucho tiempo. A pesar de su escasa obra conocida y de ignorarse casi todo sobre su vida, la importancia del escritor queda fuera de toda duda tanto por sus méritos literarios como por su relevancia histórica. Balboa se situó a caballo entre dos siglos (XVI y XVII) y entre dos mundos insulares (Canarias y Cuba), ambos separados por un amplio océano pero fuertemente unidos, ya desde esos primeros momentos, por vínculos imperecederos.
Recomendamos desde aquí acercarse sin prejuicios a conocer su obra Espejo de Paciencia, y si quieres conocer algo de lo poco que sabemos del poeta Silvestre de Balboa durante sus años de vida en Las Palmas, te invitamos a visitar los siguientes enlaces:
- Casa Balboa
- Apolo Délfico
- Monumento a Cairasco
- Capilla de Música de la Catedral
- Antigua Casas Consistoriales
- Casas de la Inquisición
- Ataque de Drake (y Hawkins)












