Tanto Santa Cruz de Tenerife como Las Palmas de Gran Canaria son ciudades donde se puede apreciar una magnífica arquitectura contemporánea. Ambas cuentan con relevantes ejemplos de edificaciones levantadas durante el tiempo que llevamos consumido del nuevo milenio. Esto no es de extrañar; Canarias, desde hace casi un siglo, mantiene una rica tradición en lo que a arquitectura de vanguardia se refiere.
La arquitectura actual, en líneas generales, tiene su fundamento y origen en lo que se conoce con el nombre de Movimiento Moderno, corriente arquitectónica surgida justo después del fin de la Primera Guerra Mundial que revolucionó, con su pragmatismo y estética, el arte en general del momento. El novedoso ideal programático se basaba en el funcionalismo y la racionalidad. La regeneración arquitectónica venía dada por el rechazo del ornamento y la apuesta por volúmenes severos con predominio de formas cúbicas, cubiertas planas, huecos apaisados, análisis de los materiales en conjunción con el entorno; todo en búsqueda de soluciones prácticas y eficientes. Estos postulados fueron ampliamente difundidos a través de revistas especializadas, conferencias y exposiciones donde afamados arquitectos de la talla de Walter Gropius, Le Corbusier o Mies van der Rohe, entre otros, dieron a conocer sus innovadores proyectos.
La nueva arquitectura tuvo una cálida acogida por parte de la intelectualidad vanguardista de aquella Europa devastada por la Gran Guerra y situada a las puertas de un conflicto mayor. Pero lo relevante es que estas premisas fundamentales de hace más de un siglo siguen siendo la base de la arquitectura más rabiosamente contemporánea.

Estos aspectos novedosos en la forma de construir llegaron inmediatamente a Canarias. Aquí, en la segunda mitad de la década de 1920, cayeron en territorio abonado. Un pequeño pero rico panorama cultural se cocía al amparo de un selecto grupo de personas de la burguesía isleña, abiertas a innovadores estímulos intelectuales foráneos. Arquitectos locales como Miguel Martín Fernández de la Torre, José Enrique Marrero Regalado (en su primera etapa) o el peninsular José Blasco proyectaron en nuestras ciudades, desde finales de los veinte hasta el estallido de la Guerra Civil, magníficos ejemplos de arquitectura racionalista. Pero estas ideas de vanguardia artística fueron totalmente abandonadas con la llegada del franquismo (régimen que incitó una estética de valores tradicionales con la vuelta a las esencias regionales), aunque fueron retomadas de nuevo al concluir los cincuenta, coincidiendo con los primeros años del despegue turístico. En un caso particular, la evolución en las décadas siguientes de los sesenta y setenta fue hacia una cuidada y pulcra arquitectura brutalista, heredera de aquella tradición innovadora y que aportó, con su desnudez (hormigón visto, madera y vidrio) y sus precisas formas geométricas, un halo de rotunda presencia.

Los ochenta fueron años de reacción al funcionalismo austero de ese estilo. Apareció entonces el posmodernismo con su recuperación de ornamentos, colores (nada de hormigón visto) y un enfoque irónico-lúdico de las referencias clásicas. Esto no duró mucho, pues tras la caída del Muro de Berlín, ya en la última década del siglo XX y con un capitalismo en expansión, la arquitectura experimentó una fase de espectacularidad casi circense. Todas las ciudades quisieron contar con edificios “emblemáticos” de grandes firmas que desafiaban los límites de lo establecido con formas cada vez más espectaculares, casi tanto como los presupuestos económicos siempre sobrepasados. Pero en esto llegó la crisis de 2008 y se «acabó lo que se daba».
A partir de ese momento las cosas cambiaron radicalmente. La tendencia, desde entonces, es la contención y la apuesta generalizada por la sostenibilidad. La arquitectura actual trata de elaborar obras estéticamente agradables, pero ahora, consumiendo lo menos posible. Se usan materiales duraderos, baratos y reciclables, intentando ahorrar la máxima energía posible. Prima lo minimalista y la crudeza de los materiales en consonancia con el respeto al paisaje y al medio urbano donde se ubica. Hay una simbiosis entre lo artesanal y lo industrial. En esencia, los mismos fundamentos del Movimiento Moderno de hace un siglo, ahora actualizados.

Las últimas tendencias también se caracterizan por recuperar y amplificar la memoria de diversos espacios olvidados, abandonados y fuera de uso. Se rescatan obras antiguas deterioradas mediante nuevas técnicas, materiales y estéticas, en un claro guiño a la reutilización y recuperación de vivencias superpuestas que dotan ahora al lugar de un nuevo enfoque.

Nuestro objetivo desde Mapping es reseñar algunas intervenciones arquitectónicas llevadas a cabo en nuestras capitales a lo largo del actual siglo XXI. Ejemplos que nos pueden resultar interesantes desde varios puntos de vista (estéticos, funcionales, artísticos, medioambientales, etc.). Obras diversas y plurales generadas tanto por estudios locales como foráneos que desde sus diferentes modos de comprender nuestro territorio han aportado elementos de interés a nuestras capitales.
Haremos referencia a edificaciones públicas, privadas, viviendas unifamiliares, sociales, equipamientos culturales e industriales, vías de comunicación, espacios ajardinados y diversas zonas urbanas; obras finalizadas en los últimos veinticinco años y que han mejorado nuestra vida cotidiana con su presencia.

Si quieres saber algo sobre ellas solo tienes que acceder a los siguientes enlaces:
Las Palmas de Gran Canaria:
- Edificio Woermann
- Viaducto de La Ballena
- Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas
- Estadio de Gran Canaria
- Sede del Consorcio Barranco del Guiniguada
- Casa Alongada
- Casa Ruiz
- Edificio Brigantium
- Edificio Inakasa
- Edificio Ovalum
- Edificio VLD
- Acceso al Confital
- Casa Z
- Edificio Incube
- La Ciudad de la Justicia
- Museo Castillo de Mata
- Vivienda unifamiliar en la calle Eusebio Navarro
- Casa OL
- Gran Canaria Arena
- Edificio de Investigación de Ciencias de la Salud y laboratorios
- Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino
- Parque Estadio Insular
- Vivienda unifamiliar en la calle La Cepa
- Frente Marítimo
- La Loza
- Pasarela Onda Atlántica
- Casa M
- Sede de la Fundación Universitaria de Las Palmas
Santa Cruz de Tenerife:
- Presidencia del Gobierno de Canarias
- Residencial Reyes Católicos
- Sede de EMMASA
- Edificio Laurel
- Edificio Bouza
- Edificio Cion
- Vivienda unifamiliar para Ramón Barrera
- Parque Las Mesas
- Taller central, oficinas y cocheras de TITSA
- Edificio Los Molinos
- Escuela de Artes Escénicas
- Auditorio de Tenerife
- Edificio Costa Sur
- Centro de Interpretación de Escultura en la Calle
- Intercambiador de Transportes
- Estadio Insular de Atletismo
- Parque Cuchillitos de Tristán
- Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal
- Complejo Deportivo Santa Cruz Ofra
- Edificio Oficinas Nueva Dimensión
- Plaza de España
- Tea
- Edificio de viviendas Molowny
- Viviendas de protección oficial en La Gallega
- Terminal de cruceros
- Edificio Puerto-Ciudad
- Jardín El Tanque
- Zona de Charcos de Valleseco










